Latin American Program in the News: Obama is Empowered

By El Espectador, Colombia

Jan 22, 2013

Hoy hacia las 11:30 a.m., en las escalinatas del capitolio, Barack Obama prestará juramento ante más de 600.000 personas para su segundo mandato como presidente de Estados Unidos. Cynthia Arnson, directora del programa para América Latina del Woodrow Wilson Center, dice a El Espectador que confía en que el mandatario tendrá un mayor empoderamiento y determinación durante su nuevo período.

Obama hizo muchas promesas que no cumplió en su primer mandato. ¿Las cumplirá en el segundo?

El presidente se siente muy fortalecido por la votación que recibió el año pasado. Tanto en la propuesta sobre el abismo fiscal y la de elevar el techo de la deuda, hay cosas que dice que no son negociables, como que los ricos deberían pagar más impuestos. Está imponiendo unas condiciones y unos principios mucho más fuertes que durante su primer mandato, en el que justamente lo criticaron porque fue muy conciliador, siempre rindiéndose ante los republicanos en el Congreso y sin mostrarse firme sobre los grandes temas del país. Hay un cambio notable.

Parece que el presidente está determinado a controlar la venta de armas...

La prohibición de las armas de asalto venció hace muchos años y no había interés de renovarla, ni siquiera por parte de los demócratas. Ahora, con la masacre de niños en Connecticut ha cambiado el debate. Se ha demostrado la imposibilidad de seguir con la política que tenemos. Hay presión por parte de la población por hacer algo. Esto hace parte del empoderamiento del presidente tras su reelección. Dice que vamos en esa dirección hacia el cambio y que quedarnos paralizados no es aceptable. Incluso hay gente muy conservadora que acepta la necesidad de buscar límites razonables. Vamos a ver cómo se desarrolla el debate en el Congreso. Va a ser muy difícil, pero lo bueno es que Obama ha demostrado que está dispuesto a hacer cosas por orden del Ejecutivo.

¿Obama va a lograr la esperada reforma migratoria?

El peso del voto latino en la victoria de Obama, no sólo rumbo a la Casa Blanca, sino en muchas elecciones estatales y locales, ha creado la necesidad de enfrentar este reto. Esto es algo que también reconocen los republicanos, que perdieron el voto latino 79% contra 29%. Ellos mismos dicen que si se presentan como el partido antiinmigración que quiere una pared más alta en la frontera con México y que está en contra de la llamada Ley de Sueños, su ruta a la victoria electoral está cerrada. Tienen que ser razonables y adaptarse a unas propuestas. Los republicanos están autocriticándose fuertemente, aunque no con base en criterios humanitarios sino en sus intereses políticos, porque la población latina es la que más crece en EE.UU.

¿Cuáles son los retos de Obama en América Latina?

Un reto importante es convencer a América Latina de que EE.UU. le está prestando atención a la región. No comparto la crítica según la cual había olvidado al continente durante su primer mandato. Creo que el trabajo de fondo en temas específicos ha sido muy importante, especialmente con Brasil y México, y eso va a seguir así. México va a seguir siendo una prioridad, por ser el destino número dos de las exportaciones estadounidenses.

Hay mucha preocupación por la inseguridad, la dimensión de la violencia y el narcotráfico en México y Centroamérica. En el último año y medio se ha revisado el contenido de la ayuda de EE.UU. a Centroamérica y ahora hay más paridad entre la parte de la lucha militar y el desarrollo, junto con programas de prevención y creación de empleos. Estas seguirán siendo prioridades. Brasil también, por el tamaño de su economía, su peso en el continente, sus aspiraciones globales y su presencia entre los Brics.

¿Habrá una mayor participación en el proceso de paz en Colombia?

El papel hasta ahora ha sido apoyar fuertemente la iniciativa del presidente Santos. EE.UU. no tiene participación directa ni indirecta en la mesa de negociación, pero hay un deseo muy fuerte de que las conversaciones tengan éxito y de que EE.UU. esté dispuesto a ayudar en la correcta implementación de los compromisos a los que se llegue en la mesa.

En un futuro, con Maduro en el poder en Venezuela tras la hipotética muerte o incapacidad de Chávez, ¿cómo cree que evolucionarán las relaciones entre Venezuela y EE.UU.?

La administración Obama siempre quiso mejorar las relaciones con Venezuela, no como un fin en sí mismo, sino para enfrentar los temas que distancian a los dos países. Se ha criticado mucho el acercamiento que el Departamento de Estado tuvo hacia Maduro, para ver si se autorizaba la presencia de embajadores en Caracas y Washington. Creo que el camino correcto es restablecer las relaciones en el alto nivel de la diplomacia y tener embajadores. El esfuerzo es correcto y ojalá dé sus frutos.

¿Qué imagen tienen de Nicolás Maduro en EE.UU.?

Se le considera del lado menos radical del chavismo. Él fue muy importante en el mejoramiento de las relaciones entre Venezuela y Colombia, es un hombre que ha mostrado cierta flexibilidad y con quien se puede hablar de los temas que dividen a nuestros países. También es visto como un líder que no necesariamente va a poder imponerse sobre las varias corrientes del chavismo y hay un temor por lo que esa lucha interna podría significar. Es algo que se va a dar, pues Chávez era la única persona capaz de imponer orden y su falta de liderazgo cambia la situación de manera dramática.

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