La violencia crónica y su reproducción: Tendencias perversas en las relaciones sociales, la ciudadanía y la democracia en América Latina

By
Tani Adams
La violencia crónica y su reproducción

Resumen Ejecutivo

En México, Colombia, Centro América y el Caribe, así como en otras partes de América Latina, la población se encuentra enfrascada en una espiral creciente de violencia social y en las amenazas que la misma plantea para la democracia. Este informe examina cómo la violencia crónica afecta las relaciones sociales y la práctica ciudadana en la región. Con base en una amplia revisión de la literatura existente sobre el tema, en el informe se demuestra que una gama de fuerzas profundamente enraizadas estimulan y reproducen la violencia crónica, y que la misma destruye el tejido social de comunidades y países vulnerables, socava el apoyo a la democracia y pervierte el ejercicio de la ciudadanía. Además, dada la naturaleza de las fuerzas que estimulan la violencia crónica y su tendencia a reproducirse, en algunas partes de la región estas tendencias destructivas pueden llegar a constituirse en normas sociales de-facto. Estas dinámicas se convertirán en retos cada vez mayores para la construcción de la paz y del estado si continúan siendo desatendidas por los formuladores de políticas públicas.

Aunque América Latina encabeza los índice de violencia a nivel global, el fenómeno de la violencia crónica también se presenta en varios países de ingreso bajo y medio en el África sub-Sahariana, Asia y el Medio Oriente. (Pearce y McGee, 2011) El problema también afecta a grupos crónicamente marginales en países más ricos, como por ejemplo los migrantes indocumentados y ciertas minorías en Estados Unidos, Europa y otras regiones.1 En el Informe de Desarrollo Mundial 2011 se estima que el 25 por ciento de la población mundialtanto ricos como pobresviven con altos niveles de violencia de largo plazo y con repercusiones trans-generacionales. (Banco Mundial 2011) Sin embargo, algunos grupos resultan particularmente vulnerables. Entre éstos se encuentran los jóvenes (80 por ciento de quienes viven en países en vías de desarrollo), las mujeres y ciertos grupos étnicos. (PRB, 2010)

Este trabajo presenta un retrato esquemático de las causas y efectos sociales de la violencia crónica en América Latina sobre la base de una revisión de la literatura relevante; propone ideas para construir un marco conceptual renovado para acercarse al fenómeno; y apunta recomendaciones para las políticas públicas, la investigación y la acción social. Está organizado de la siguiente manera:

En la Sección I se expone el propósito de este documento de trabajo y las fuentes documentales revisadas, y se ofrece definiciones de cinco términos clave para la comprensión de este fenómeno, como lo son "violencia", "violencia crónica", "miedo social", "zona gris" y "comercio ilícito".

En la Sección II se revisa los principales factores que estimulan la violencia en la región, entre los cuales se incluye una gama de consecuencias imprevistas de la globalización, como lo son la llamada "nueva pobreza" y el crecimiento explosivo del comercio ilícito, la democratización disyuntiva, los medios masivos de comunicación y los efectos de la traumatización política extrema.

La Sección III inicia con un catálogo de los principales efectos sociales de la violencia, comenzando con las consecuencias de la "nueva pobreza" y la desintegración familiar, de las relaciones inter-generacionales y de las estructuras comunitarias tradicionales. Seguidamente se resume los principales tipos de respuesta a la violencia crónica, tal y como emergen sistemáticamente en la literatura revisada.

Los chivos expiatorios y la xenofobia generan peligrosos mecanismos de "sentido común" que convierten a las personas en "víctimas" de "otros" peligrosos, mientras que el silencio social y otros mecanismos de fuga, distorsionan la capacidad para comprender claramente la realidad y para la acción social acorde a esa realidad. El estado aparece cada vez más como el enemigo y los ciudadanos construyen diversos tipos de "espacios o entes políticos paralelos" que ofrecen protecciones "cuasi-estatales," que profundizan la deslegitimación y pérdida de poder del estado. La creciente legitimación de la violencia y la ilegalidad alimentan una combinación tóxica de complicidad y culpa, silencio social y amnesia, aislamiento social y agresividad. Todo ello provoca mayores distorsiones de la realidad, más aislamiento social, el uso reducido de los espacios públicos y el auge tanto de las religiones "pentecostalizadas" como de la acción social reactiva. Además, en muchos países estas tendencias se han construido sobre los legados traumáticos de conflictos armados internos y de la represión estatal.

Finalmente, en la Sección IV, a) se adelanta algunas observaciones sobre los desafíos que plantea la violencia crónica para los tomadores de decisión a nivel nacional e internacional, así como para poblaciones y estados vulnerables; b) se presentan cuatro propuestas de trabajo para contribuir a un nuevo marco de referencia para enfocar este problema, y c) se perfila recomendaciones para que tomadores de decisión, implementadores, académicos y poblaciones afectadas puedan tratar la problemática de manera más integral y estratégica.

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