La corrupción incrementa el costo de hacer negocios, permite el uso ineficiente de recursos públicos, perpetúa la pobreza y la desigualdad, y deslegitima al Estado mexicano. Reducirla sería una forma bastante eficaz para incrementar nuestra competitividad, pues se estima, los sobornos agregan costos de hasta 10% en las transacciones en los negocios (WEF, 2014).

Las aduanas son el punto medular de la corrupción comercial. Existe evidencia empírica de que las estadísticas de importaciones muestran un número mayor de productos entrando con tarifas bajas de lo que se observa en las estadísticas oficiales de exportaciones, lo que hace pensar que existen muchos acuerdos corruptos para disminuir las tarifas en las aduanas de forma unilateral (Fishman & Wei, 2004; Javorcik & Narciso, 2008; citado en Freund, 2016).

Así, una forma directa para incrementar la competitividad de México sería negociar que, como parte del TLCAN, se establezcan mecanismos trilaterales anticorrupción, particularmente en las aduanas y puntos de entrada comercial.

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