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El nuevo informe sobre Nicaragua del Programa Latinoamericano del Wilson Centerinforme detalla cómo la insurrección popular de abril de 2018 y la posterior represión gubernamental se tradujeron en una implosión económica que amenaza los beneficios económicos de los últimos 25 años. El renovado diálogo nacional entre el gobierno del presidente Daniel Ortega y la oposición, actualmente suspendido, ofrece la mejor esperanza de restaurar el consumo y la confianza de los inversores y reactivar el crecimiento económico.

 

En el informe La tragedia nicaragüense: Del consenso a la coerción, el Profesor Richard E. Feinberg y Beatriz A. Miranda trazan la trayectoria económica de Nicaragua durante las administraciones "neoliberales" (1990-2006) y sandinistas "izquierdistas" (2007-presente) destacando el consenso que se ha desarrollado por "un modelo económico orientado hacia el mercado, economía abierta, favorable a los negocios, bien integrado en los mercados comerciales y financieros globales". El resultado fue un período de 25 años en el que la economía nicaragüense se desempeñó razonablemente bien, con tasas de crecimiento y reducción de la pobreza que superaron las tasas promedio de América Latina.

 

Sin embargo, según Feinberg y Miranda, el progreso económico se ha visto cada vez más amenazado por la reincidencia democrática y, más recientemente, por la violenta represión de las protestas pacíficas. A medida que "se deterioró la calidad de gobernanza democrática" con el tiempo, la sociedad política de Nicaragua se fragmentó cada vez más, lo que en última instancia llevó a contradicciones insostenibles entre una economía de mercado y un gobierno autoritario. Según los autores, "el consiguiente colapso de gastos de consumo así como la baja en la confianza empresarial ha conducido a un marcado descenso en la economía".

 

Además, el colapso de la economía de Venezuela puso fin a la generosidad de este país en Nicaragua, lo que, a su vez, aceleró la desaparición de los subsidios gubernamentales, la cual aumenta aún más las divisiones políticas.

 

Los autores advierten que “Nicaragua se encuentra en un punto crítico. Las capacidades de gobernanza aún tienen la oportunidad de alcanzar el desempeño económico… De forma alternativa, el país podría regresar al oscuro abismo de la represión política y la miseria económica”.