Originally published on El Universal.com

Cuando Pascual, un joven de 17 años que vive en Texas y está por graduarse de la preparatoria, empezó a prepararse para ir a la universidad, se dio cuenta de un problema serio. No simplemente no tenía documentos para vivir legalmente en Estados Unidos, sino que tampoco tenía un acta de nacimiento ni otro documento de identidad mexicano. Nació en un pequeño paradero en Querétaro, a dos días de camino de la cabecera municipal en esos días, y, como millones de mexicanos, sus papas no lo registraron. Luego, cuando Pascual tenía apenas un año de edad, decidieron emprender el viaje al norte para probar suerte, y llegaron a vivir a Texas sin que él tuviera documentos ni de aquí ni de allá.

John, un joven de California, está en la misma situación aunque por razones distintas. Llego a los cuatro días de nacido a Estados Unidos, adoptado por una familia estadounidense, pero el abogado corrupto que hizo el trámite de adopción, no les dio un acta de nacimiento verídico. Hoy a los 26 años, John es piloto y escritor y aspira ingresar a las fuerzas armadas del único país que conoce, Estados Unidos, pero no puede por no tener ningún documento que le acredite su existencia legal.

Lo especialmente trágico para Pascual y John es que ambos califican para DACA, el programa de regularización para los llamados “Dreamers” o Soñadores, jóvenes que llegaron como niños a Estados Unidos sin papeles y que ahora pueden legalizarse, excepto que no tienen ningún papel que acredite su identidad y, por tanto, no pueden iniciar el proceso de aplicación a la legalización. Los consulados mexicanos no pueden expedir documentos de registro civil y el gobierno estadounidense no tiene permisos especiales para que vayan a registrarse en sus municipios de origen, así que estos jóvenes viven en un limbo permanente, sin ser ciudadanos de ningún país y sin documento alguno que constate su existencia.

Hay alrededor de seis millones de mexicanos que viven en los Estados Unidos sin documentos, pero dentro de estos hay un grupo de varios cientos de miles, como Pascual y John, que son doblemente indocumentados. Algunos están escritos en el registro civil de su estado pero no tienen copia física del acta de nacimiento, mientras muchos otros simplemente nunca fueron inscritos por el registro civil. Algunos de estos migrantes califican ahora para la legalización por vía del DACA. Si algún día hay una reforma migratoria en Estados Unidos, mucho más pueden calificar para la legalización, pero en los dos casos no hay manera ni de iniciar el proceso sin tener documentos de identidad.

Hay algunos consulados mexicanos que han innovado para resolver este problema, por lo menos para los Soñadores. En algunos casos, si no tienen su acta pero fueron registrados al nacer en su estado natal, pueden solicitar un acta para ellos. En otros casos, los consulados han expedido lo que se llaman pasaportes de protección, que constatan la identidad y ciudadanía del portador. Carlos González Gutiérrez, Cónsul General de México en Sacramento y ex director del Instituto para los Mexicanos en el Exterior, indica que estos pasaportes solo sirven por un año y no son renovables, pero permiten que los portadores apliquen para la legalización en Estados Unidos si cumplen con los requisitos de DACA. Desafortunadamente, no todos los consulados tienen la costumbre de hacer esto todavía.

Aunque técnicamente no se permite, los encargados del registro civil en por los menos dos estados mexicanos, que tienen muchos migrantes al norte, han realizado giras en Estados Unidos para documentar a esta población doblemente indocumentada, para que tengan por lo menos un acta de nacimiento mexicano, pero lo han tenido que hacer muy por debajo del radar.

Karen Mercado, quien fundo la organización “Be Foundation” para hacer frente al problema de los mexicanos que no tienen identidad, indica que es un grupo que asciende a más de siete millones de conciudadanos en México, según estimados de RENAPO, pero que los mexicanos como John y Pascual son “doublemente invisibles,” ignorando por las autoridades en ambos países y con un estatus especialmente precario.

Para llamar atención este tema, la “Be Foundation” (www.befoundationmexico.org) tendrá dos foros en los próximas días, uno en la Cuidad de México y el otro en Washington, DC. El gran actor Damian Alcazar, a quien le preocupa profundamente la situación de los doblemente indocumentado, participara en el primer dialogo en la Cuidad de México para prestar su voz al reclamo de poner atención en este problema.

A fin de cuentas, el futuro de varios miles de jóvenes mexicanos viviendo sin documento alguno en Estados Unidos queda en las manos de las autoridades de ambos países. Es un problema que debe ser posible de resolver si hay voluntad política de ambos lados.