Entrevista con Juan Germano, socio fundador de Isonomía Consultores, sobre las PASO | Wilson Center

Entrevista con Juan Germano, socio fundador de Isonomía Consultores, sobre las PASO

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Q: Tras el cierre de las listas electorales en junio, la ventaja de la dupla Fernández-Fernández sobre la fórmula oficialista Macri-Pichetto parece haberse reducido en las últimas encuestas. Los votos más moderados que Cristina esperaba conseguir con la candidatura presidencial de Alberto Fernández y la incorporación de Sergio Massa no parecen haber conseguido el efecto esperado. ¿Cuales cree que son los factores que explican esta evolución más favorable hacia Macri?
 
A: Lo primero que explica la dinámica de la presente campaña electoral es la estabilidad cambiaria. La dinámica general de la elección se modificó al momento que el oficialismo pudo tener cierto control sobre el tipo de cambio (hito que encuentra una alta correlación con la dinámica inflacionaria y por ende con los niveles de aprobación del gobierno). La Argentina es un país estructuralmente con alta inflación por lo que cualquier movimiento del tipo de cambio automáticamente se refleja en el precio de los bienes que los argentinos compran todos los días. Una vez que este eje logró salir de la centralidad de la discusión política, el gobierno pudo focalizar la conversación pública sobre los ejes en los que sus votantes y potenciales votantes le ponderan de manera más positiva: obra pública, lucha contra la corrupción, transparencia, combate al narcotráfico y la seguridad.
 
Q: Se ha discutido en las últimas semanas sobre la importancia de las elecciones primarias del 11 de agosto dado que ningún partido presenta internas para las máximas candidaturas. Más allá de si carece o no de sentido en cuanto al costo económico, es interesante entender cuál será el rol que estas elecciones cumplen a nivel electoral. ¿En qué medida un posible triunfo de Alberto Fernández sobre Mauricio Macri puede influenciar la imagen de los candidatos y, por tanto, el resultado de las elecciones generales de octubre?
 
A: Evidentemente el sistema político deberá rediscutir en el futuro el rol que poseen las primarias. Independientemente de ello, más importante que saber quién triunfe en las elecciones, es entender las expectativas de cada uno de los espacios y como la ciudadanía y los mercados internacionales leerán los resultados de agosto. A modo de ejemplo, en octubre 2015 Mauricio Macri fue el gran ganador de la elección aun perdiendo la misma frente de Daniel Scioli.
 
Lo más relevante es entender que lectura hará el votante medio argentino cuando se despierte el 12 de agosto y vea los resultados. En función de ello, seguramente podrá haber reacomodamientos electorales no solo en función de los candidatos que no lograron el mínimo para poder competir en octubre (aquellos que obtengan menos de 1.5%), pero también entre otros candidatos menores que hayan obtenido más de 1,5%. Esta es una elección en donde los principales espacios utilizan como estrategia cierto temor al otro: Juntos por el Cambio usando como estrategia el temor a volver al pasado y el Frente de Todos fomentando el miedo a que siga este modelo. De esta manera, lo que verdaderamente está en juego es la definición del modelo de país. Ver si ese votante entiende que la pregunta que debe responderse en esta elección es sobre la vuelta o no del kirchnerismo o sobre la continuidad o no del macrismo.
Cada uno de los espacios busca imponer el mandato electoral que más le conviene y analizado la dinámica electoral, parece ser que (independientemente de que pueda ganar o perder en agosto) el oficialismo está logrando imponer mejor su mandato.  
 
Q: A pesar de la estrategia de extrema polarización llevada adelante tanto por Juntos por el Cambio como por el Frente de Todos, aún existe un pequeño pero significativo segmento de la población que rechaza ambas opciones, dando lugar a alternativas como Roberto Lavagna y José Luis Espert. ¿Cómo se diferencia el electorado que apoya ambas candidaturas en cuanto a sus características socio-económicas y geográficas? ¿Considera cierto las afirmaciones de que la gran mayoría de los votos que reciben ambos candidatos en octubre fluyan a Macri en un posible ballotage contra Fernández?
 
A: Más de 85% de los argentinos creen que, independientemente de su voto, el próximo presidente será Mauricio Macri o Alberto Fernández. Esto muestra que el apoyo a Roberto Lavagna o José Luis Espert no radica en una verdadera creencia en que ellos puedan finalmente ganar la elección sino en la necesidad de dejar un mensaje claro. No se sienten cómodos con las dos principales opciones y necesitan hacerlo saber (al menos en agosto). En cierta medida son “votantes veganos” en los que Mauricio Macri les ofrece carne de vaca y Alberto Fernández de cerdo. 
 
Los votos de José Luis Espert son mayoritariamente de clase media-alta y menores de 30 años en centros urbanos grandes. Roberto Lavagna también encuentra su mayor fortaleza en centros urbanos grandes mayormente en provincias como Salta (por su candidato a Vice-presidente) o Santa Fe (en función al acuerdo con el partido de gobierno local) pero en mayores de 40 años. 
 
Los votos de Espert muestran de manera mucho mas evidente que se acercarían a Mauricio Macri en una eventual segunda vuelta. El voto de Lavagna, si bien muestra una distribución similar, se muestran más reacios a finalmente dar ese salto. Aquí juegan dos elementos a considerar para poder ver la capacidad del gobierno de poder convencerlos: por un lado, la lectura que hagan estos votantes de las elecciones de agosto y por otro el rol que pueda jugar Miguel Pichetto para intentar convencerlos. 
 
Q: Es común pensar que la situación económica domina las elecciones. Pero en la Argentina, hay otros temas como el acceso al aborto, el matrimonio igualitario y la inversión en ciencia y tecnología, que parecen tomar mayor relevancia. ¿Cuáles son las variables no-económicas a tener en cuenta y qué valores personales busca el electorado argentino en sus candidatos? Y en este sentido, ¿representa Mauricio Macri una divergencia del perfil tradicional del político argentino? 
 
Es interesante ver como la enorme polarización que explica la dinámica electoral nacional logra que diversos votantes le logren dar pesos distintos a los problemas en función de su propio pensamiento. Buena parte del voto duro de Mauricio Macri puede no estar confirme con los resultados económicos, pero aun en esa disconformidad, pondera otros atributos que el gobierno posee para justificar su propio apoyo. Del mismo modo, parte del voto duro de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner está disconforme con la forma en que el gobierno anterior lidió con diversos temas de corrupción, pero está dispuesto a dejarlos en un segundo plano ante la dureza de la situación económica actual. 
 
De esta manera, el votante mas filo-oficialista entiende que más allá de los problemas económicos, el gobierno a logrado estar a la altura en otros ejes: obra pública, lucha contra la corrupción, transparencia, combate al narcotráfico y la seguridad. Por otro lado, el votante más filo-opositor es el que le preocupa primordialmente casi todos los temas vinculados a la agenda económica: inflación, desocupación y capacidad de consumo y poder de compra. 
 
En Argentina no hubo un outsider quebrando la dinámica del sistema político nacional al estilo Brasil aun dentro de un clima de desencanto generalizado con las diversas alternativas políticas. Tal vez uno de los motivos principales por lo que esto no ocurrió fue que el outsider ya había llegado en 2015 con la elección de Mauricio Macri. El primer presidente electo desde la democracia por fuera de los principales partidos políticos.