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Para enfrentar la violencia y criminalidad que impera en Centroamérica, razón por la cual los menores emigran, todos los sectores de la sociedad civil deben trabajar juntos para crear empleo, alentar la participación cívica y educar a la población.

Así lo consideran expertos en el tema reunidos la semana pasada en la conferencia ¿Están los programas de prevención del crimen y la violencia funcionando en Centroamérica?", que se realizó en el Centro Wilson, en Washington DC.

La opinión generalizada es que las iniciativas solamente van a funcionar si se tienden puentes para trabajar mancomunadamente por el bien común.

"Los jóvenes tienen sueños de ser profesionales -médicos, maestros, etc-; por eso les alentamos a compartir sus experiencias con otros, desarrollamos un plan de vida para ellos, les brindamos oportunidades y les alentamos al compromiso", expresó Erik Escobar, coordinador general del programa Juventud contra la Violencia en Guatemala.

Escobar cree en el poder del desarrollo comunitario y la importancia de ofrecerles mejores opciones a los jóvenes."También es importante estimular la responsabilidad tanto en padres como en educadores. Ellos pueden ponerles atención a los jóvenes y darles apoyo", dijo quien considera clave también incrementar la confianza en la población e involucrar al sector privado en las iniciativas.

Asegura que en su país las autoridades han aprobado medidas para prevenir la violencia y piden recursos al congreso para avanzar en estos proyectos.

Rosseanna Ander trabaja con jóvenes en riesgo en Chicago y otras ciudades y contó que se enfoca en su comportamiento, alentándoles a involucrarse en sus escuelas. Como directora del Laboratorio sobre el Crimen y el Laboratorio para Educación Urbana de la Universidad de Chicago, asegura que están viendo mejores resultados en el rendimiento escolar y el índice de graduación de la escuela secundaria.

"Hay que invertir más para construir puentes... Hay mucho trabajo por hacer aún", según Joan Serra Hoffman, quien trabaja con el Banco Mundial para desarrollar esfuerzos de prevención de violencia a nivel global. Considera que hay que involucrar a los jóvenes en el esfuerzo de reconstruir sus comunidades bajo una nueva perspectiva y confía en los grandes cambios que se van a ir dando.

Para los especialistas en esta problemática, es clave intervenir en la población juvenil a tiempo para cambiar sus vidas y así prevenir el descontrol más adelante. "La sociedad no debe estigmatizar, sino crear conciencia de que los chicos problemáticos necesitan una segunda oportunidad".

Centroamérica se ha convertido en la región más violenta del mundo y así lo indican los elevados índices de criminalidad. Pandillas, narcotráfico, corrupción, proliferación de armas e instituciones gubernamentales débiles, cren una situación que impide el crecimiento económico y el mejoramiento del nivel de vida.

El Centro Wilson tiene una serie de documentos de investigación sobre la Iniciativa de Seguridad Regional en Centroamérica (CARSI), es decir, un esfuerzo integral de asistencia del gobierno estadounidense para mejorar las condiciones de seguridad en el triángulo (El Salvador-Guatemala-Honduras).

La mitad de la población en Centroamérica tiene menos de 25 años, por eso la agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) por medio de CARSI se enfoca especialmente en jóvenes que están en riesgo de ser víctimas o también perpetradores de violencia.

Según las investigaciones de la Universidad Vanderbilt, la mayoría de la comunidad afectada por la actividad criminal pide mayor intervención de las familias, iglesias y escuelas entre los jóvenes en pandillas o en riesgo. Hay un consenso de que estos tres sectores tienen que continuar jugando un rol clave en la juventud para sembrar más influencias positivas.

En las comunidades con violencia desbordada en América Central, la gente tiene miedo a reportar a la policía, cree que no se hará justicia o que los delincuentes tomarán represalias; por eso prefiere mantenerse al margen, no involucrarse, pero sí piden un mejoramiento de las relaciones con la policía.

Una respuesta multisectorial e integral requiere apoyo de prevención y mejorar la seguridad pública por medio de oficiales de la ley confiables y responsables -recomienda el estudio de la universidad.

El estudio del Centro Wilson incluye un análisis de cada país, un estudio sobre homicidios en la región, un panorama sobre la estrategia y política de seguridad de los EEUU. Para información al respecto, visite: www.wilsoncenter.org.

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